¿Cómo evitar una intoxicación alimentaria?

las altas temperaturas y una mala conservación de los alimentos son caldo de cultivo ideal para las intoxicaciones alimentarias. Te damos unas pautas para evitar, detectar y tratar.

Durante el verano se acumulan las reuniones familiares, los picnics, y las elevadas temperaturas junto con una mala preparación y/o conservación de los alimentos pueden provocar una incomoda y puede que incluso intoxicación alimentaria.

Debemos mantener la guardia porque la temporada estival es más que propicia para una intoxicación alimentaria. Si quieres llegar a final de verano sin pasar por una «mala digestión», sigue nuestros consejos sobre cómo tratar la intoxicación y especialmente sobre cómo detectarla y prevenirla.

¿Intoxicación o gastroenteritis?

Náuseas, sofocos, vientre apretado y primeros vómitos: excepto durante el embarazo, estos signos indican una infección del intestino con un virus o una bacteria. La intoxicación alimentaria esta causada por la ingestión de un alimento que contiene bacterias, toxinas o parásitos. Se manifestará lo suficientemente pronto después de la ingestión, dentro de las primeras 24 horas y durará hasta 48 horas.

La gastroenteritis tiene un origen más viral, que se transmite muy fácilmente por manos mal lavadas. Proporcionará una sensación de incomodidad durante al menos 72 horas.

¿Cuales son las causas de las intoxicaciones alimentarias?

En caso de intoxicación, ciertos alimentos como los huevos, los productos lácteos, las carnes rojas y los mariscos se destacan entre los posibles causantes. Por otro lado, minimizaremos los riesgos relacionados con otros platos típicos de verano: sándwiches, ensaladas, etc …

Ante todo debemos extremar la precaución con aquellos alimentos mal conservados o que se quedaron fuera de la nevera durante demasiado tiempo.

Y si nos vamos de picnic?

Preparemos todo en la nevera portátil entre acumuladores de frío. Quizás a medio día el helado ya se haya derretido. Señal de que la cadena de frío ya se ha roto. Debemos de tener especial cuidado con los alimentos más delicados (los huevos, los productos lácteos, las carnes rojas y los mariscos ), especialmente si no están bien cocinados.

Cuidado con aprovechar las sobras…

Presta atención a nuestras frutas favoritas del verano: melón, sandía.

Debemos ser rápidos a la hora comerlos para evitar que se pasen. De hecho, la listeria y otros gérmenes a veces se pueden deslizar sobre la piel de estas frutas.

En conclusión, es mejor enjuagarlos bien antes de cortarlos.

Como regla general, se recomienda encarecidamente lavar cuidadosamente todas las frutas y verduras antes de consumirlas.

Consejo fácil: agrega unas gotas de vinagre blanco o una cucharada bicarbonato de sodio al agua de lavar la fruta y verdura para eliminar la mayor cantidad posible de bacterias y pesticidas.

¿Cómo tratar la intoxicación alimentaria?

Desafortunadamente, no hay recetas milagrosas para detener la enfermedad una vez que el virus o las bacterias han empezado a actuar.

Lo fundamental es mantenerse hidratado, con la solución de hidratación de la OMS (SuerOral). Especialmente importante en días de calor. Las bebidas refrescantes no sirven en estos casos, pues las sales que contienen no son las que se requieren en caso de deshidratación y además, contienen una elevada cantidad de azúcar.

El carbón activo puede ser de gran ayuda: absorbe gases y toxinas.

Ten cuidado, si estás en tratamiento médico, tome el carbón al menos 2 horas tras la toma de los medicamentos, pues puede reducir la absorción de determinados fármacos y por tanto su eficacia. Una forma agradable y eficaz de tomar carbón activo puede ser Finocarbo de Laboratorios Aboca.

Para reducir la inflamación intestinal, puedes emplear la L-glutamina. Este aminoácido restablecerá el equilibrio después de una infección alimentaria.

Finalmente, una cura de pre y probióticos te permitirá recuperar el buen funcionamiento del tracto digestivo.

Resumiendo: consejos básicos de salud

  • Comprueba la frescura de los mariscos, especialmente las ostras.
  • Lávate bien las manos antes de cada comida y en caso de no tener una fuente de agua, puedes emplear gel desinfectante
  • Comprueba las fechas de consumo preferente de cada alimento
  • Anota la fecha de apertura de cada alimento, y prioriza usar aquellos antes de que se pasen. Evitando desperdicio alimentario y posibles peligros.
  • Respeta la cadena de frío tanto como sea posible vayas a la compra.
  • Recuerda desinfectar la zona de preparación de los alimentos antes de preparar la comida y por qué no en modo eco:
  • Si los síntomas de la intoxicación alimentaria persisten, consulta a tu médico.
  • Tenga mucho cuidado con los bebés y niños pequeños, que tienden a deshidratarse rápidamente. Por lo tanto, se recomienda encarecidamente consultar rápidamente a su pediatra.

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Luis Jiménez Labaig

Farmacéutico comunitario. Colegiado 05/644

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